Mejorar pasa por no ser los mejores

Cuando entrenas jugadores jóvenes, aquellos que llegan directamente del college u otros que han hecho alguna temporada en Europa, te preguntas muchas veces cual es el mejor recorrido para la mejora del jugador. Lógicamente, nunca se puede generalizar y cada jugador necesita de un proceso específico. Lo que si que puedo afirmar es que para mejorar necesitas estar inmerso en un entorno de competencia, de dificultad y de reto constante. Es decir, para mejorar no debes dominar desde un principio, sino que debe suponer un reto el hecho de acabar dominando. Esto que he expuesto con el jugador, sucede también con los entrenadores y las organizaciones. No voy a poner ningún ejemplo concreto de jugador ni de entrenador, aunque sí que tengo la imagen de todos ellos en mi mente.

El jugador necesita no solamente trabajar en aquellos aspectos de mejora, sino que estos sean imprescindibles para poder competir tanto dentro del mismo equipo como en la categoría donde éste compite. Algunos jugadores con 15 años dominan, juegan sobradamente y compiten por encima del nivel de la categoría y que luego no llegan al nivel se pensaba. ¿Será porque solamente era dominio físico, por las expectativas no realistas del entorno o bien también porque su mejora no suponía un reto para el jugador sino que la satisfacción por la dominancia era suficiente motivación?

Al final, el jugador que llega y domina, tiene poco margen de mejora. Necesita, por un lado, del hecho de tenerse que ganarse los minutos con su mejora y su rendimiento y, por el otro, de progresar en estas cualidades para poder rendir en frente a los rivales. Al jugador le satisface jugar mucho y dominar en la categoría, pero esto es un techo para su mejora inminente. Muchos son los casos de jugadores que, empezando en equipos de ligas de menor calidad, van mejorando y progresando hasta llegar a nivel top en Europa sin haber hecho grandes números en estas ligas. Este progreso paulatino hace que el jugador vaya mejorando y dominando el juego que necesita para cada vez ser mejor. ¿Qué algún año puede dominar completamente una categoría? Cierto, pero otro mejor que empiece sentado en el banquillo.

Lo mismo sucede con los entrenadores. Y ahora pienso que aquellos que llevan más tiempo en la élite, pero lo mismo sucede a cualquier nivel. No todos han tenido las mismas oportunidades desde un principio. No me engañaría si afirmo que algunos entrenadores lo han tenido más fácil que otros, que no solamente han valorado la calidad como profesionales en el momento de obtener un puesto. Algunos de ellos, (y desde aquí mi admiración por todos ellos) hace 10, 20 o 30 años han tenido que trabajar su carrera profesional empezando en equipos menos competitivos y ligas inferiores, incluso lejos de casa. Equipos, donde han tenido que batallar con la precariedad, con equipos menos competitivos y que su éxito pasaba por la mejora de ellos como profesionales. Y esto les ha hecho mejores entrenadores y, con el tiempo, allí los tenemos demostrando con diferentes equipos porque son buenos. Incluso aquellos que han ganado campeonatos, que para mí no es para nada sinónimo de buen entrenador, hay temporadas que han tenido que empezar construyendo las bases para su posterior mejora.

Y a los clubes les sucede lo mismo. Aquellos que necesitan exprimirse al máximo para conseguir los objetivos de la permanencia o de un determinado lugar en la clasificación, son aquellos que mejoran como organización. Otros, disponen sobradamente del dinero y cometen los mismos errores que cuando no tenían. Son incapaces de dar un paso adelante ni de lograr los objetivos que serían coherentes con sus recursos. Aquellos que están por encima de sus recursos, no solo una temporada, sino año tras año, mi admiración por su trabajo. Y no hace falta poner ejemplos, sino que todos los tenemos en mente. Es una obviedad afirmar que todos estos clubes necesitan, sin lugar a dudas, de profesionales de calidad detrás, tanto directores deportivos como entrenadores, ayudantes y el resto del personal. Con menos recursos son capaces de hacer más y llegar más lejos, porque han necesitado mejorar dentro de su reto.

Mejorar pasa por no ser los mejores, sino que la competencia del día a día exija que debamos mejorar para lograr el rendimiento que nos marcamos. Hay que encontrar el lugar adecuado y, como casi nunca es posible, luchar para mejorar nuestro entorno de trabajo más inmediato y a la organización que pertenecemos.

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